Ori y la verdad que pesaba demasiado

ori y la verdad que pesaba demasiado

Ori y la verdad que pesaba demasiado

Resumen: Ori quiere impresionar a sus amigos y se inventa algo que no existe. Pero mantener esa historia resulta más difícil de lo que pensaba, y pronto descubre que hay cosas que pesan más que cualquier secreto.

Edad recomendada: 4-6 años · Tiempo de lectura: 5 minutos · Categoría: Pequeños Lectores (4-6 años)

Aquella mañana, la pandilla se reunió junto al gran árbol de siempre. El sol se colaba entre las hojas y todo parecía tranquilo. Cari había encontrado algo especial en el arroyo: un pequeño cristal brillante que reflejaba la luz como si guardara un trocito de cielo dentro.

—Mirad qué bonito —dijo Cari, enseñándolo con cuidado.

Ohm se inclinó para verlo mejor. Ciar sonrió, impresionado. Ori también miró… pero en lugar de sonreír, sintió algo incómodo por dentro. No le gustó quedarse atrás.

—Yo también encontré algo —dijo de repente.

Los demás lo miraron.

—¿Ah, sí? —preguntó Ohm.

Ori dudó un segundo… pero ya era tarde para echarse atrás.

—Sí… una hoja dorada. Brilla incluso cuando no hay luz.

El silencio duró solo un instante.

—¡Queremos verla! —dijo Ciar.

—Mañana os la enseño —respondió Ori rápidamente.

Pero cuando el día terminó, aquella frase empezó a pesarle.

Esa noche no durmió bien. Cada vez que cerraba los ojos, veía la cara de sus amigos esperando algo que no existía.

Al día siguiente, volvió al árbol. Todos estaban allí.

—¿La has traído? —preguntó Cari con una sonrisa suave.

Ori sintió que el aire se hacía más pesado.

—No… hoy no —dijo—. Creo que… se me ha perdido.

Ciar frunció un poco el ceño. Ohm no dijo nada. Cari lo miró con atención.

—Podemos ayudarte a buscarla —propuso.

Ori bajó la mirada.

Aquello ya no era solo una mentira. Era algo que no paraba de crecer.

Durante el resto del día, Ori caminó más despacio que los demás. Apenas habló. Cada paso le recordaba lo mismo: tenía que decidir.

Cuando el grupo se detuvo junto al arroyo, Ori ya no pudo más.

—Tengo que deciros algo —dijo.

Los tres se giraron hacia él.

—La hoja dorada… no existe.

El silencio volvió. Pero esta vez fue distinto.

—Me lo inventé —continuó Ori—. Quería que os impresionara… como el cristal de Cari.

Cari dio un paso adelante y le puso una mano en el hombro.

—No necesitas inventar nada —dijo—. Nos gustas tal como eres.

Ohm asintió.

—Y ahora sabemos la verdad. Eso es lo importante.

Ciar sonrió.

—Además, la próxima vez encontramos algo juntos.

Ori respiró hondo. Era extraño… pero se sentía más ligero que en todo el día.

Mientras el sol empezaba a bajar, los cuatro se alejaron del arroyo caminando juntos. Esta vez, sin nada que ocultar.

Tipo de cuento: emocional, amistad, aprendizaje cotidiano

Temas: verdad, confianza, amistad, inseguridad, aceptación

Ideal para: niños que empiezan a gestionar emociones como la envidia, la culpa o el deseo de impresionar.

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barbudo6

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