Ciar y el baile que no salía

Ciar y el baile que no salía

Resumen: La pandilla prepara un pequeño baile en el claro del bosque, pero Ciar descubre que no le sale como a los demás. Mientras intenta seguir el ritmo, tendrá que decidir si rendirse o encontrar su propia manera de moverse.

Edad recomendada: 4-6 años · Tiempo de lectura: 5 minutos · Categoría: Pequeños Lectores (4-6 años)

Aquella tarde, el claro del bosque estaba lleno de movimiento.

Ori marcaba el ritmo golpeando suavemente dos piedras. Cari giraba despacio, con pasos pequeños y precisos. Ohm probaba movimientos firmes, como si midiera cada salto antes de hacerlo.

—Vamos a hacer un baile para cuando vuelva a salir el sol entre los árboles —explicó Ori—. Algo sencillo, pero bonito.

Ciar sonrió al principio. Le gustaba la idea.

Hasta que empezó a intentarlo.

Levantó una pata… demasiado tarde. Giró… en el momento equivocado. Saltó… cuando los demás ya estaban quietos.

—Otra vez —dijo, intentando mantener el ánimo.

Volvió a probar.

Y volvió a fallar.

—No pasa nada —dijo Cari—. Solo hay que coger el ritmo.

Pero el ritmo no llegaba.

Cuanto más lo intentaba, más se liaba. Sus pasos no encajaban con los de los demás. Sus movimientos eran demasiado rápidos o demasiado lentos. Y cada vez que se equivocaba, sentía que el suelo se volvía un poco más incómodo bajo sus patas.

—Creo que voy a descansar un rato —murmuró.

Se apartó hacia un tronco cercano. Desde allí, observó a sus amigos.

Todo parecía fácil cuando lo hacían ellos.

Ori marcaba el ritmo sin perderlo nunca. Cari se movía con suavidad. Ohm mantenía cada paso firme y claro.

Ciar bajó la mirada.

—No es lo mío —pensó.

Durante unos segundos, decidió que no volvería a intentarlo.

Pero entonces notó algo.

No venía de las piedras de Ori. Ni de los pasos de Cari. Ni del ritmo de Ohm.

Venía de dentro.

Un pequeño movimiento. Un impulso. Algo que no encajaba con lo que estaban haciendo los demás… pero que tenía sentido por sí solo.

Ciar levantó la cabeza.

Se puso en pie otra vez.

—Voy a probar de otra forma —dijo.

No siguió el ritmo exacto. No repitió los mismos pasos. Se movió más libre, más a su manera. A veces adelantado, a veces retrasado… pero sin detenerse.

Al principio, los demás lo miraron sorprendidos.

Después, empezaron a adaptarse.

Ori cambió el ritmo. Cari ajustó los giros. Ohm marcó un paso nuevo que encajaba mejor con el movimiento de Ciar.

Y sin darse cuenta, el baile dejó de ser el mismo.

Ya no era perfecto.

Pero era suyo.

Cuando terminaron, el claro volvió a quedarse en silencio.

—No era como lo habíamos pensado —dijo Ori.

—Pero ha quedado mejor —añadió Cari.

Ohm asintió.

Ciar respiró hondo.

Esta vez, no porque todo le hubiera salido perfecto.

Sino porque ya no necesitaba que fuera igual que el de los demás.

Tipo de cuento: superación, identidad y aprendizaje

Temas: inseguridad, ritmo propio, grupo, confianza

Ideal para: niños que empiezan a compararse con otros y necesitan entender que cada uno tiene su forma de hacer las cosas.

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barbudo6

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