Capítulo 1: Un Misterio en el Jardín

ilustración del jardín cubierto de vegetación en la Casa del Silbido, con los jóvenes hormigas reunidas alrededor del poste de madera.
Hormitrópolis

Capítulo 1: Un Misterio en el Jardín- El Club de La casa del Silbido

La pandilla estaba aburrida, instalada en la Casa del Silbido, cuando a Cari se le ocurrió una idea.

—¿Por qué no limpiamos el jardín? —sugirió, buscando animar a sus amigos.

—¡Tú siempre buscando algo que hacer! Con lo bien que se está pensando —replicó Ciar, apoyado en el respaldo de una silla, con los ojos entrecerrados.

—¿Pensando? ¡Serás caradura! Vamos, vamos a limpiar y a quitar los arbustos del jardín. ¡Pronto nos impedirán el paso a la casa!

A regañadientes, sus amigos accedieron y, armados con las pocas herramientas viejas que encontraron en la barraca abandonada del jardinero, comenzaron a cortar matojos y yerbajos que dificultaban el acceso. La maleza había invadido tanto el lugar que prácticamente ocultaba todo el camino. Mientras trabajaban, Cari lanzó un grito de sorpresa.

—¡Venid, mirad esto!

La pandilla se acercó con curiosidad. Cari, con sus manos aún llenas de tierra, señalaba algo que había quedado a la vista después de arrancar algunos matojos: un palo grueso y redondeado que sobresalía del suelo apenas unos centímetros.

—¿Y esto es lo que has encontrado? —bromeó Ori, soltando una risa burlona.

—No sé lo que es, pero podíamos averiguarlo excavando —dijo Cari, alzando la barbilla con firmeza.

Al ver su determinación, Ohm tomó una azada y comenzó a ayudarla, mientras Ciar y Ori, contagiados de la curiosidad, también se unieron. A medida que cavaban y profundizaban el agujero, notaron que el palo era cada vez más grueso y tenía un aspecto extraño.

El Descubrimiento de la Balandra

Después de un par de horas de trabajo, la pandilla descubrió algo inesperado: una tela amarilla y semipodrida, enrollada alrededor del palo y sujeta con gruesas cuerdas, se dejaba ver en la tierra removida.

—¿Y si esto fuera parte de un barco? —dijo Ohm en voz baja, expresando la idea que parecía demasiado extraña para ser verdad.

—¡Imposible! Estamos a millas del mar, ¡no tiene sentido! —exclamó Ori, aunque su tono mostraba que la duda comenzaba a instalarse.

Cari, siempre con conocimientos sorprendentes, frunció el ceño pensativa.

—Esto podría ser una balandra —dijo finalmente.

—¿Una balandra? ¿Qué es eso? —preguntaron todos al unísono, intrigados.

—Es un tipo de barco pequeño y rápido, con un solo mástil, que los filibusteros usaban en sus incursiones. Lo utilizaban para escapar rápidamente de sus enemigos —explicó Cari, encantada de compartir su conocimiento.

El hallazgo de la balandra pirata y la explicación de Cari llenaron de emoción a todos. Sin embargo, la fatiga y el agotamiento comenzaron a notarse, y la pandilla decidió posponer la excavación para el día siguiente, dejando el misterio sin resolver por el momento.

Antes de irse, miraron hacia el jardín de la Casa del Silbido, donde el mástil de la posible balandra seguía sobresaliendo del suelo, cubierto de sombras al caer la tarde. Este misterioso descubrimiento en el jardín despertaba preguntas que no podían responder, pero lo que sí sabían era que una nueva aventura de la pandilla había comenzado.

El Misterio en el jardín – Próximo Capítulo: La Bodega Misteriosa

¿Qué otros secretos se esconden en el jardín? La pandilla volverá al día siguiente para continuar la excavación, pero lo que encuentran puede ser mucho más grande de lo que esperan.

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